La entrada en vigor de Veri*Factu genera dudas y desafíos para muchas PYMEs y autónomos.
No solo se trata de cumplir una nueva norma: es un cambio que afecta al día a día y que obliga a revisar todo el proceso de facturación, actualizando las herramientas.
1) Un programa no válido conlleva sanciones
Desde el 29 de julio de 2025, el software debe estar adaptado. Si no lo está, su actividad puede paralizarse y exponerse a sanciones de hasta 50.000 €.
2) La falta de anticipación pasa factura
Dejar la transición para el final complica todo: sin tiempo, no es posible comparar, aprender ni resolver dudas.
3) El certificado digital puede detener toda la facturación
Con la llegada de Veri*Factu, su protagonismo aumenta: sin un certificado válido no será posible emitir ninguna factura.
4) Corregir facturas llevará más tiempo y trabajo
El hábito de “editar y reimprimir” las facturas desaparece con Veri*Factu. Los errores obligarán a emitir rectificativas, aumentando tareas y posibles confusiones.